Ex-Conventos de Oaxaca Ex-Convento de la Soledad
Ex-Convento de la Soledad Imprimir Correo electrónico

Ex-Convento de la Soledad Una pobre ermita dedicada al mártir San Sebastián fue el origen del templo y después del convento de la advocación de la Virgen de la Soledad. A esta ermita quedó para siempre unida la leyenda que por siglos ha perdurado con los oaxaqueños: "Un arriero que viajaba con su recua de Veracruz a Guatemala. Entrando por el camino real a la ciudad da Antequera, con lo primero que se topó fue con la ermita y allí se detuvo a descansar y a que descansaran sus animales.

Pero una mula se tumbó al suelo, se pensó que vencida por el peso de la carga.Descargaron una caja de sobre sus lomos y la mula trató de incorporarse, pero ya no pudo y ahí mismo quedó muerta. Cuando abrieron la caja, que nadie reconocía, encontraron una imagen de Cristo más una cabeza y un par de manos labradas, con un trozo de papel en el que se leía "Nuestra Señora de la Soledad al pie de la Cruz...".

     El obispo de Antequera a la sazón Fray Bartolomé Bohórquez, bien entendido que quedó de los hechos mandó, sin más averiguaciones, que en ese lugar se edificara un santuario para glorificar a aquella imagen.  La pobre mula, como se dijo, murió en el lugar, pero nadie dijo que fin tuvo la caja: la imagen de Cristo fue a parar a la ermita de la Santa Cruz la imagen de Nuestra Señora de la Soledad está ahora en el carmerín del altar mayor y cerca de la entrada principal del templo está la roca donde cayó la mula y donde debe haberse alzado la ermita de San Sebastián.

     Pero cuando el templo y el convenio estuvieron terminados entre 1682 y 1697, vinieron las monjas agustinas recoletas del convento de Santa Mónica de la ciudad de Puebla de los Ángeles y durante casi cien años lo habitaron bajo las estrictas reglas agustinas.  Hoy la puerta del convento luce aun un magnifico marco de vigorosa decoración, la cual da acceso a lo que queda del claustro original.

     El primer patio es la parte más interesante con sus dos plantas, la escalera monumental y los novedosos pilares que soportan las arcadas en ambos niveles. Su forma piramidal salía de los cánones de la arquitectura de su tiempo pero a cambio daba solución adecuada a la necesidad estructural en una región particularmente vulnerable a los sismos.

     El templo conventual es, sin duda, uno de los más bellos de Oaxaca, tanto por su exquisita arquitectura, como por su bien planeado programa decorativo de las fachadas y del interior.

     Esto debió haberse tenido muy en consideración cuando el Papa Juan XXIII concedió a este santuario el título de Basílica.
Y joya de esta Basícica es desde luego la imagen de la Virgen, alguna vez considerada entre las más ricas de América pues tenía una corona de 2 kgs. de oro y seiscientos diamantes.

     La gran veneración que esta imagen recibe del pueblo oaxaqueño y aún de otros estados de la República, no ha sido obstáculo para que sufriera uno de los más atrevidos atentados que se recuerden, cuando le fue arrancada la corona más otras piezas que la adornaban, joyas que se la habían puesto durante la festividad de su coronación en el año de 1909.

 
 
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