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En la población zapoteca de Ocotlán de Morelos, en la parte sur de la región de los Valles Centrales de Oaxaca, se encuentra el convento que fundaron los Padres Dominicos el cual consideraban ellos mismos como”- uno de los mejores Templos y más capaces de los que tiene esta Provincia y un insigne Convento –“. Y seguramente así llegó a ser aunque no con pocos esfuerzos de los frailes y duros trabajos de los indígenas del lugar. Aunque el convento fue oficialmente fundado a mediados del siglo XVI, el temprano descubrimiento de minas de plata en la región, privó a los religiosos de la mano de obra que necesitaban para el avance de las obras constructivas de templo y convento. Ellos mismos se lamentaban, en la voz del cronista de su Provincia, Fray Francisco de Burgoa, de los estragos que les causó el que los obreros fueran arrastrados por bien o por fuerza al trabajo en las minas. Para el siglo XVIII habían terminado el convento desde donde avanzaban en la predicación del evangelio hacia las poblaciones de la Sierra Sur y de la costa oaxaqueña. De igual manera tardó la conclusión del amplio y suntuoso templo, según lo habían planeado. Y algo que hizo a este templo admirable y distinto de la mayoría de los templos conventuales oaxaqueños son sus capillas colaterales en el interior, que abren hacia la nave central. La fachada, de fábrica francamente tardía, habla ya un lenguaje que se aproxima al neoclasicismo, rasgo que se acentúa por la falta de juegos escultóricos en sus nichos vacíos. Esta sobria apariencia crea un singular contraste con el barroco del interior, lo que agrega interés al conjunto. La fundación "Rodolfo Morales" devolvió al convento y al templo su antiguo esplendor, en tiempos en los que nadie parecía advertir la inminente desaparición de esta parte del patrimonio Ocoteco. y en esto, la Fundación y el pueblo de Ocotlán, dejan testimonio de agradecimiento al pintor, que simplemente quiso a su Ciudad y porque la quiso, muchos otros beneficios le dejó. Nada más por eso...)
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