Ex-Conventos de Oaxaca Ex-Convento de Los Siete Príncipes
Ex-Convento de Los Siete Príncipes Imprimir Correo electrónico

Ex-Convento de los Siete Príncipes El convento de Nuestra Señora de los Ángeles, se construyó con el propósito de albergar a las religiosas hijas o herederas de caciques nobles indígenas. Con este propósito vinieron seis profesas indias del convento de Corpus Christi de la ciudad de México.

     El obispo de Antequera Don José Gregorio Alonso de Ortigoza no sólo promovió la fundación del convento haciendo él mismo las gestiones ante el rey Carlos III de España, sino que mucho tuvo que ver y hacer para el financiamiento de la obra hasta verla concluida. Por ello la historia lo recuer da como el verdadero benefactor de las Capuchinas indias, lo mismo que lo fue de las Concepcionistas.

     Determinó el señor obispo que del convento de Corpus Christi de la ciudad de México vinieran seis profesas de origen indígena a fundar en Oaxaca y el día 29 de enero de 1782 dejaron la clausura de aquel monasterio e iniciaron el viaje a la ciudad de Oaxaca a donde llegaron el 24 de febrero, mismo día en que entraron a su nueva Casa.

     Las aspirantes a novicias y con el tiempo a profesar como monjas, debían cumplir con determinados requisitos y entre ellos era primordial que comprobaran que... "son indias reputadas por doncellas, sanas de juicio y de cuerpo, de buenas costumbres y si saben leer y escribir para que todo esté a tiempo..."

     El convento contaba con el claustro de dos plantas que miran a un patio a través de cuatro arcadas por lado y un segundo patio con edificio de un solo piso. Al centro del primer patio se encuentra una fuente de planta octagonal y en el exterior otra pila con uno de los perfiles labrados más hermosos de la ciudad.

     La entrada al convento está enmarcada por un rico labrado de cantera y un nicho que alberga la imagen de San Francisco como santo Patrón que era de la Orden a la que pertenecían las moradoras. La fachada del templo, por su parte, sobresale de la línea del convento, para dar lugar al pórtico o nártex que tanto lo distingue de otros templos conventuales, si se exceptúa el del Carmen Alto.

     Muy hermosas esculturas de los Arcángeles Miguel y Rafael y en el remate la de nuestra Señora de los Ángeles. Con la ligera torsión que muestran sus cuerpos, ofrecen mucho dinamismo a la fachada. El altar mayor es de reciente factura pero conserva las esculturas de madera estofada de los siete arcángeles que seguramente estaban antes en un retablo mucho más antiguo y desde donde dieron su nombre al templo.

     El destino de este convento después de la exclaustración, cuando las Leyes de Reforma mandaron su desalojo, no fue muy diferente al destino de todos los demás que había en la ciudad.

 

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